Hace poco una lectora del blog nos comunicó su angustia al relatarnos un episodio en el que su hijo había sufrido una pérdida de consciencia. Ella lógicamente se llevó un susto de muerte, aunque afortunadamente la historia quedó sólo en eso.
Poco después se enteraría de que ese episodio era realmente lo que se denomina un espasmo del sollozo, y nos pidió si podíamos ampliar un poco la información sobre este cuadro.
Lola Rovati ya nos habló de su propia experiencia, la cual ha servido a las miles de mamás y papás preocupados que han tenido la mala suerte de vivir situaciones similares.
En un post anterior comentamos una serie de aspectos, como qué es este cuadro y las causas a las que se atribuye el que un niño pueda presentar este proceso.
En este segundo post trataremos el resto de los aspectos, como los síntomas que puede presentar y, sobre todo, cómo se puede manejar, algo que a veces puede ser complicado.
Los espasmos del sollozo son cuadros en los que el niño queda sin respiración tras una espiración prolongada, que normalmente se producen como consecuencia de un episodio como un llanto o un enfado.
En la mayoría de los casos los episodios que se producen son los que se denominan simples. Estos episodios son relativamente frecuentes y se suelen repetir.
Se caracterizan porque tras hacer una espiración larga, el niño luego se queda sin respirar y como consecuencia de ello se llega a poner incluso de un color azulado que llama mucho la atención, durante unos segundos (es lo que muchos padres describen “que se ha quedado privado”).
Tras esos momentos el niño puede hacer unos movimientos muy agitados, que pueden parecer convulsiones (muchas veces se confunden), pero que realmente no lo son. Tras esta “recuperación” el niño vuelve a respirar normalmente. No suele ser habitual que el niño pierda el conocimiento.
Otra posibilidad, afortunadamente menos frecuente, es que el niño presente un cuadro de los denominados graves. Generalmente estos se asocian a sustos ó estrés relativamente fuerte.
La principal diferencia es que el niño, en vez de color azul, en los episodios graves se pone muy pálido, blanco. Además puede llegar a perder el conocimiento.
Estos episodios graves son bastante menos frecuentes. La importancia radica en que cuando se produce el cuadro es importante que los pades estén atentos al color, los movimientos del niño y sobre todo si pierde el conocimiento o no.
Dado que todo ocurre muy deprisa y es una situación muy angustiante esto puede ser muy difícil, pero es importante para que el médico pueda distinguir los cuadros leves de los graves.
Con el tiempo los cuadros en general suelen desaparecer sin ningún problema, por lo que es importante armarse de paciencia y sobre todo evitar sobreproteger al niño, ya que es imposible predecir cuándo va a padecer un episodio o no.
En el caso de los leves lo normal es que no se paute ninguna medicación o medida especial. De hecho, muchos textos recomiendan incluso “ignorarlos”, es decir, no darles excesiva importancia, para que el niño no los asocie a que atrae atención. En cualquier caso siempre deben ser comentados con el pediatra para evaluar el riesgo y la actitud.
En los cuadros que el pediatra cataloga como graves puede que el niño se beneficie de tratamientos farmacológicos, como por ejemplo ansiolíticos o incluso atropina en caso de que se produzca un cuadro potencialmente severo, con pérdida de conocimiento y ausencia incluso de respiración que se prolongue más allá de unos segundos.
El problema es que estos fármacos tienen importantísimos efectos secundarios y su uso ha de hacerse bajo estricto control médico y sólo en casos potencialmente graves y severos.
Realmente el pronóstico en general es muy bueno, incluso en los graves, aunque estos tienen mayor riesgo real de lesiones que los leves, por lo que puede que haya que controlarlos con medicación.
En general suelen remitir con el tiempo sin producir ningún tipo de secuelas en los niños.
Es importante destacar que precisamente por eso es importante evitar que el niño aprenda a desencadenar estrés a través de rabietas o enfados para conseguir sus objetivos, por lo que en general se suele recomendar no alimentar estas conductas. Una forma sería precisamente el ignorarlas, como recomiendan muchos textos y profesionales, para que el niño no los use como un método de llamar la atención.
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lunes, 27 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
No abuses de la vitamina D en los bebes
Aunque lo que generalmente suele preocupar en la mayoría de los casos es la presencia de un posible déficit de vitaminas, a veces puede darse la situación opuesta, que un niño sufra un cuadro de hipervitaminosis, ó intoxicación por vitaminas, siendo una de las que es posible ver la vitamina D.
Esto que parece complicado de ver en realidad no es tan raro, ya que las vitaminas son de los fármacos más consumidos, especialmente por el hecho de que existen muchos preparados que se pueden comprar libremente y que a veces se da un exceso de celo o preocupación en padres inquietos por la dieta de su hijo, que dan por sentado es insuficiente incluso sin consultar antes con un profesional médico.
Además la vitamina D presente en muchos hogares, ya que es frecuente que los pediatras la pauten en niños que están con lactancia materna exclusiva y prolongada, ya que aunque el niño almacena reservas durante la vida fetal, estas se van agotando durante los primeros meses de vida.
Esto ocurre más en los meses de invierno o en las zonas frías, donde se añade el hecho de que el niño reciba menos horas de exposición de luz solar que en otras zonas geográficas.
La hipervitaminosis D es un exceso de esta vitamina dentro del organismo del niño, generalmente por exceso de ingesta, y que puede producir un cuadro llamativo que en sus grados extremos puede ser muy severo, por lo que resulta de especial interés conocer los riesgos de un exceso de aporte de esta vitamina, tan común en muchos hogares.
La vitamina D es una de las vitaminas denominadas liposolubles, lo que hace que puede acumularse con facilidad en el organismo en caso de que se ingiera en exceso.
Esta vitamina se ingiere con alimentos como los pescados grasos o los huevos (sobre todo la yema), pero en muchos casos se aporta en forma de suplementos, como por ejemplo en lactantes que están con lactancia materna exclusiva y prolongada, en los que puede ser oportuno que el pediatra paute esta vitamina.
La intoxicación ó hipervitaminosis D puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitaminas. Puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitamina D o bien a un exceso de ingesta de leche.
El exceso de vitamina D en el organismo genera como consecuencia un aumento de los niveles de calcio en sangre (lo que se denomina hipercalcemia). La hipercalcemia en sí es la que genera los principales síntomas de la intoxicación por vitamina D, que se enumeran por grupos, ordenados de más leves a más severos.
A nivel general: sensación de malestar, náuseas, dolor abdominal, vómitos y deshidratación.
A nivel nervioso: dolor de cabeza, irritabilidad, somnolencia ó incluso entrada en un estado precomatoso.
A nivel cardíaco: latidos anómalos e incluso arritmias.
Lo más importante es que exista una sospecha de que cuando un niño presenta alguno de los síntomas descritos (u otros), estos puedan estar relacionados con un exceso de ingesta de vitamina D.Esto es muy importante para acelerar el diagnóstico y el tratamiento, y debe comentarse siempre si en casa se almacena algún tipo de nutriente o fármaco que contenga esta vitamina (u otras).El tratamiento de los síntomas descritos, especialmente los moderados y graves, deben realizarse siempre en un medio hospitalario. En general se suele corregir primero la deshidratación, si esta existe, ya que con ello se suele conseguir descender las cifras de calcio en sangre.Otros fármacos que se suelen usar son los corticoides, los diuréticos u otros más específicos, llegando en los casos muy severos incluso a tratamientos con diálisis (de ahí la importancia de la sospecha y el diagnóstico precoz).Por supuesto, y como en casi todas las intoxicaciones, el mejor tratamiento es siempre el preventivo, de forma que a los niños se les administren sólo los preparados indicados por el pediatra y en las dosis que este indique.Y nunca sobra recordar que cualquier fármaco, por inocuo que parezca (como pueden parecerlo unas “simples” vitaminas), siempre deben almacenarse en un lugar alejado del alcance de los niños.
Esto que parece complicado de ver en realidad no es tan raro, ya que las vitaminas son de los fármacos más consumidos, especialmente por el hecho de que existen muchos preparados que se pueden comprar libremente y que a veces se da un exceso de celo o preocupación en padres inquietos por la dieta de su hijo, que dan por sentado es insuficiente incluso sin consultar antes con un profesional médico.
Además la vitamina D presente en muchos hogares, ya que es frecuente que los pediatras la pauten en niños que están con lactancia materna exclusiva y prolongada, ya que aunque el niño almacena reservas durante la vida fetal, estas se van agotando durante los primeros meses de vida.
Esto ocurre más en los meses de invierno o en las zonas frías, donde se añade el hecho de que el niño reciba menos horas de exposición de luz solar que en otras zonas geográficas.
La hipervitaminosis D es un exceso de esta vitamina dentro del organismo del niño, generalmente por exceso de ingesta, y que puede producir un cuadro llamativo que en sus grados extremos puede ser muy severo, por lo que resulta de especial interés conocer los riesgos de un exceso de aporte de esta vitamina, tan común en muchos hogares.
La vitamina D es una de las vitaminas denominadas liposolubles, lo que hace que puede acumularse con facilidad en el organismo en caso de que se ingiera en exceso.
Esta vitamina se ingiere con alimentos como los pescados grasos o los huevos (sobre todo la yema), pero en muchos casos se aporta en forma de suplementos, como por ejemplo en lactantes que están con lactancia materna exclusiva y prolongada, en los que puede ser oportuno que el pediatra paute esta vitamina.
La intoxicación ó hipervitaminosis D puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitaminas. Puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitamina D o bien a un exceso de ingesta de leche.
El exceso de vitamina D en el organismo genera como consecuencia un aumento de los niveles de calcio en sangre (lo que se denomina hipercalcemia). La hipercalcemia en sí es la que genera los principales síntomas de la intoxicación por vitamina D, que se enumeran por grupos, ordenados de más leves a más severos.
A nivel general: sensación de malestar, náuseas, dolor abdominal, vómitos y deshidratación.
A nivel nervioso: dolor de cabeza, irritabilidad, somnolencia ó incluso entrada en un estado precomatoso.
A nivel cardíaco: latidos anómalos e incluso arritmias.
Lo más importante es que exista una sospecha de que cuando un niño presenta alguno de los síntomas descritos (u otros), estos puedan estar relacionados con un exceso de ingesta de vitamina D.Esto es muy importante para acelerar el diagnóstico y el tratamiento, y debe comentarse siempre si en casa se almacena algún tipo de nutriente o fármaco que contenga esta vitamina (u otras).El tratamiento de los síntomas descritos, especialmente los moderados y graves, deben realizarse siempre en un medio hospitalario. En general se suele corregir primero la deshidratación, si esta existe, ya que con ello se suele conseguir descender las cifras de calcio en sangre.Otros fármacos que se suelen usar son los corticoides, los diuréticos u otros más específicos, llegando en los casos muy severos incluso a tratamientos con diálisis (de ahí la importancia de la sospecha y el diagnóstico precoz).Por supuesto, y como en casi todas las intoxicaciones, el mejor tratamiento es siempre el preventivo, de forma que a los niños se les administren sólo los preparados indicados por el pediatra y en las dosis que este indique.Y nunca sobra recordar que cualquier fármaco, por inocuo que parezca (como pueden parecerlo unas “simples” vitaminas), siempre deben almacenarse en un lugar alejado del alcance de los niños.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Cuales son los beneficios del primer alimento natural del bebe
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó esta semana que los beneficios de la lactancia materna están relacionados principalmente con la reducción de la mortalidad infantil y la calidad de la salud hasta la edad adulta.
La OMS recomienda para toda la población la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y a partir de entonces su refuerzo con alimentos complementarios al menos hasta los dos años.
"La leche materna es el primer alimento natural de los niños, proporciona toda la energía y los nutrientes que necesitan durante sus primeros meses de vida y sigue aportándoles al menos la mitad de sus necesidades nutricionales durante la segunda mitad del primer año y hasta un tercio durante el segundo año de vida", según la Estrategia Mundial para el Lactante de la OMS.
Además, indica que "promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, además de proteger al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas, reduce la mortalidad infantil por enfermedades de la infancia, como la diarrea o la neumonía, y favorece un pronto restablecimiento en caso de enfermedad".
Los beneficios son también para la madre porque "ayuda a espaciar los embarazos, disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario, incrementa los recursos de la familia y el país, es una forma segura de alimentación y resulta inocua para el medio ambiente".
También las madres que amamantan registran menor sangrado postparto, recuperación del parto más rápida y retraso en la iniciación de la menstruación, por lo que es un buen anticonceptivo natural, además de que reduce la depresión postparto.
A nivel afectivo, la lactancia reduce el maltrato y abandono posterior del bebé, por mejores lazos entre madre y niño. Los bebés alimentados artificialmente tienen más tendencia a sufrir cólicos, diarreas, constipación, dermatitis del pañal, asma, diabetes, hipertensión arterial y cáncer en la infancia.
Los biberones son una fuente importante de transmisión de gérmenes patógenos debido a que es difícil mantenerlos limpios, aún después de esterilizarlos.
Al adherir frecuentemente a campañas a favor de la lactancia materna, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) difundió en años pasados estudios según los cuales los niños privados de ella se convirtieron después en adultos más inestables emocionalmente, y proclives a la violencia.
La OMS recomienda para toda la población la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y a partir de entonces su refuerzo con alimentos complementarios al menos hasta los dos años.
"La leche materna es el primer alimento natural de los niños, proporciona toda la energía y los nutrientes que necesitan durante sus primeros meses de vida y sigue aportándoles al menos la mitad de sus necesidades nutricionales durante la segunda mitad del primer año y hasta un tercio durante el segundo año de vida", según la Estrategia Mundial para el Lactante de la OMS.
Además, indica que "promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, además de proteger al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas, reduce la mortalidad infantil por enfermedades de la infancia, como la diarrea o la neumonía, y favorece un pronto restablecimiento en caso de enfermedad".
Los beneficios son también para la madre porque "ayuda a espaciar los embarazos, disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario, incrementa los recursos de la familia y el país, es una forma segura de alimentación y resulta inocua para el medio ambiente".
También las madres que amamantan registran menor sangrado postparto, recuperación del parto más rápida y retraso en la iniciación de la menstruación, por lo que es un buen anticonceptivo natural, además de que reduce la depresión postparto.
A nivel afectivo, la lactancia reduce el maltrato y abandono posterior del bebé, por mejores lazos entre madre y niño. Los bebés alimentados artificialmente tienen más tendencia a sufrir cólicos, diarreas, constipación, dermatitis del pañal, asma, diabetes, hipertensión arterial y cáncer en la infancia.
Los biberones son una fuente importante de transmisión de gérmenes patógenos debido a que es difícil mantenerlos limpios, aún después de esterilizarlos.
Al adherir frecuentemente a campañas a favor de la lactancia materna, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) difundió en años pasados estudios según los cuales los niños privados de ella se convirtieron después en adultos más inestables emocionalmente, y proclives a la violencia.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Como se debe amamantar a los bebes
Este es un posteo que le va resultar muy interesante a las madres primerizas ya que les daremos algunos consejos acerca de cómo amamantar correctamente a su bebé. De este modo podrán alimentarlo de un modo más sencillo, con menos molestias y dolores.
Lo primero que hay que tener en cuenta es la postura, tanto de la madre como la del bebé. Si amamantas sentada tienes que erguir la espalda el máximo posible y elevar las rodillas algunos centímetros. En el caso del bebé, su cuerpo tiene que estar bien pegado al de la mamá, en posición recta y con la cabeza posada sobre el antebrazo. Los brazos de la madre tienen que rodear a la criatura para que esté bien firme y cómoda.
Otro punto a tener en cuenta para el correcto amamantamiento es el modo con el que el bebé agarra el pecho de la madre. El recién nacido podrá alimentarse mejor si toda la zona de la aureola mamaria está en su boca y con el pezón inclinado hacia la parte superior de la misma.
Para amamantar al bebé lo mejor es ofrecer el pecho con el que se alimentó la última vez. De este modo podrá extraer toda la leche restante para aliviarlo. Una vez que haya finalizado con esa mama podrás ofrecerle la otra si todavía tiene hambre.
Si durante el amamantamiento observas que el bebé succiona demasiado, lo cual provoca que sus mejillas se vayan hacia adentro, es porque la posición no es la correcta. Si sus cachetes están inflados quiere decir que está tomando la leche perfectamente.
El pezón nunca debe quedar aplastado cuando el recién nacido termina de alimentarse. La próxima vez que le des el pecho tiene que quedar redondo para saber que lo has amamantado de forma correcta.
Lo primero que hay que tener en cuenta es la postura, tanto de la madre como la del bebé. Si amamantas sentada tienes que erguir la espalda el máximo posible y elevar las rodillas algunos centímetros. En el caso del bebé, su cuerpo tiene que estar bien pegado al de la mamá, en posición recta y con la cabeza posada sobre el antebrazo. Los brazos de la madre tienen que rodear a la criatura para que esté bien firme y cómoda.
Otro punto a tener en cuenta para el correcto amamantamiento es el modo con el que el bebé agarra el pecho de la madre. El recién nacido podrá alimentarse mejor si toda la zona de la aureola mamaria está en su boca y con el pezón inclinado hacia la parte superior de la misma.
Para amamantar al bebé lo mejor es ofrecer el pecho con el que se alimentó la última vez. De este modo podrá extraer toda la leche restante para aliviarlo. Una vez que haya finalizado con esa mama podrás ofrecerle la otra si todavía tiene hambre.
Si durante el amamantamiento observas que el bebé succiona demasiado, lo cual provoca que sus mejillas se vayan hacia adentro, es porque la posición no es la correcta. Si sus cachetes están inflados quiere decir que está tomando la leche perfectamente.
El pezón nunca debe quedar aplastado cuando el recién nacido termina de alimentarse. La próxima vez que le des el pecho tiene que quedar redondo para saber que lo has amamantado de forma correcta.
martes, 30 de noviembre de 2010
Como debes cuidar a un bebe recién nacido
Para bañar a un bebé recién nacido, no debe bañarse en una tina. Al principio, cuando todavía tienen el ombligo, sólo se le deben dar baños de esponja. Esto se hace con una toallita y deberás solamente lavar desde el área más limpia hasta el área más sucia, siempre con agua y poquito jabón, primero en su carita y después el resto del cuerpo.
El cuidado del cordón umbilical es muy importante, ya que si no se le da la atención apropiada puede causarle una infección e incluso la muerte.
Lo que le recomendamos a los padres es que donde está el ombligo, sólo en esa área donde está la piel y el ombligo le limpien con alcohol.
Debido a que el sistema de defensas del bebé aún no se ha desarrollado del todo, es necesario protegerlo de ser expuesto a gérmenes de todo tipo.
Le tienes que decir a los hermanitos que el bebé no es un juguete y también que no es un muñeco. Además deben tener cuidado de no darle besos en su carita porque los niños más grandes pueden tener gripa o algo que le puede causar infección al bebé.
Los expertos recomiendan que le des baños de esponja hasta que se le caiga el cordón umbilical, lo cual ayudará a prevenir cualquier tipo de infección secundaria.
Contacta a tu doctor en caso de que el bebé dé muestras de infección como las siguientes: Si a tu bebé le da fiebre, o si el color del cordón umbilical se ve rojo e hinchado alrededor, o si el cordón continúa sangrando, emana pus amarillenta, y produce un líquido con mal olor.
Los doctores de la Academia Estadounidenses de Pediatras, recomiendan usar jabón sin aromatizantes ya que a veces el bebé puede ser muy sensible a los perfumes de los jabones.
El cuidado del cordón umbilical es muy importante, ya que si no se le da la atención apropiada puede causarle una infección e incluso la muerte.
Lo que le recomendamos a los padres es que donde está el ombligo, sólo en esa área donde está la piel y el ombligo le limpien con alcohol.
Debido a que el sistema de defensas del bebé aún no se ha desarrollado del todo, es necesario protegerlo de ser expuesto a gérmenes de todo tipo.
Le tienes que decir a los hermanitos que el bebé no es un juguete y también que no es un muñeco. Además deben tener cuidado de no darle besos en su carita porque los niños más grandes pueden tener gripa o algo que le puede causar infección al bebé.
Los expertos recomiendan que le des baños de esponja hasta que se le caiga el cordón umbilical, lo cual ayudará a prevenir cualquier tipo de infección secundaria.
Contacta a tu doctor en caso de que el bebé dé muestras de infección como las siguientes: Si a tu bebé le da fiebre, o si el color del cordón umbilical se ve rojo e hinchado alrededor, o si el cordón continúa sangrando, emana pus amarillenta, y produce un líquido con mal olor.
Los doctores de la Academia Estadounidenses de Pediatras, recomiendan usar jabón sin aromatizantes ya que a veces el bebé puede ser muy sensible a los perfumes de los jabones.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Que se debe hacer cuando un bebe llora
Cuando los bebés lloran, se están comunicando con los padres para decirles que necesitan comer, que los cambien, que los arrullen o que simplemente no se sienten bien. Cuando los bebés llevan llorando horas y horas, lo más seguro es que se trate de un cólico.
La Dra. Rivera describió esa molestia. "Cólicos es una condición que casi todos los bebés tienen desde 3 ó 4 semanas hasta los tres meses de vida y es porque están muy sensitivos a diferentes estímulos en el ambiente. Puede ser que mamá está comiendo algo que le produce gas, como repollo, frijoles, o algo así. También se nota cuando tienen dolor de estómago porque levantan sus piernas y manifiestan como que tienen mucho dolor".
No existe una sola causa para los cólicos y si un bebé sufre mucho por éstos, uno lo sabe cuando muestran súbitos e inexplicables ataques de llanto, de acuerdo a la 'regla de tres'. Llorar por lo menos tres horas al día, por tres días a la semana, comenzando en las tres primeras semanas de vida y rara vez durante más de tres meses.
Para aliviar el dolor del bebé, los expertos aconsejan caminar con el bebé o sentarlo en una silla mecedora. Acomoda al bebé boca abajo en tus piernas y soba su espalda. Súbelo a un columpio, el movimiento le proporcionará una sensación de calma.
Dra. Rivera dijo: "A un bebé le pueden dar un paseo en un carro porque el motor del carro lo estimula y lo hace sentir como si estuviera dentro de mamá otra vez. Otra cosa que pueden hacer es, si tienen lavadora en la casa es ponerlo en su asiento de carro y colocarlo encima, sin dejar de sostener lo y verán como el motor también lo estimulará como si estuviera en el vientre de su madre".
Otro período que le puede causar mucho dolor a tu hijo es la salida de los dientes.
"Cuando salen los dientes los bebés se ponen muy molestos, se ponen sus manos en su boca, están mordiendo todo, quieren morder material, se muerden las camisetitas y todo eso," advierte la Dra. Rivera. También sugiere lo siguiente, "Yo recomiendo poner una toalla mojada en el refrigerador porque está frío, es material seguro, y les gusta morder algo".
Más importante, éste es un momento especial para estrechar los lazos familiares con el bebé de manera física y emocional, otra manera de pensar en esos lazos es la de enamorarte de tu bebé.
La Dra. Rivera recomendó amor, cuidado y cariños hacia el bebé. "Han hecho muchos estudios de los bebés que les han hablado, cantado, sobado con masajes y ésos crecen mejor, están más saludables. De acuerdo a estudios aquellos bebés que son huérfanos que no tienen este tipo de estimulación, no crecen tanto como los bebés que tienen amor y que los acarician".
La Dra. Rivera describió esa molestia. "Cólicos es una condición que casi todos los bebés tienen desde 3 ó 4 semanas hasta los tres meses de vida y es porque están muy sensitivos a diferentes estímulos en el ambiente. Puede ser que mamá está comiendo algo que le produce gas, como repollo, frijoles, o algo así. También se nota cuando tienen dolor de estómago porque levantan sus piernas y manifiestan como que tienen mucho dolor".
No existe una sola causa para los cólicos y si un bebé sufre mucho por éstos, uno lo sabe cuando muestran súbitos e inexplicables ataques de llanto, de acuerdo a la 'regla de tres'. Llorar por lo menos tres horas al día, por tres días a la semana, comenzando en las tres primeras semanas de vida y rara vez durante más de tres meses.
Para aliviar el dolor del bebé, los expertos aconsejan caminar con el bebé o sentarlo en una silla mecedora. Acomoda al bebé boca abajo en tus piernas y soba su espalda. Súbelo a un columpio, el movimiento le proporcionará una sensación de calma.
Dra. Rivera dijo: "A un bebé le pueden dar un paseo en un carro porque el motor del carro lo estimula y lo hace sentir como si estuviera dentro de mamá otra vez. Otra cosa que pueden hacer es, si tienen lavadora en la casa es ponerlo en su asiento de carro y colocarlo encima, sin dejar de sostener lo y verán como el motor también lo estimulará como si estuviera en el vientre de su madre".
Otro período que le puede causar mucho dolor a tu hijo es la salida de los dientes.
"Cuando salen los dientes los bebés se ponen muy molestos, se ponen sus manos en su boca, están mordiendo todo, quieren morder material, se muerden las camisetitas y todo eso," advierte la Dra. Rivera. También sugiere lo siguiente, "Yo recomiendo poner una toalla mojada en el refrigerador porque está frío, es material seguro, y les gusta morder algo".
Más importante, éste es un momento especial para estrechar los lazos familiares con el bebé de manera física y emocional, otra manera de pensar en esos lazos es la de enamorarte de tu bebé.
La Dra. Rivera recomendó amor, cuidado y cariños hacia el bebé. "Han hecho muchos estudios de los bebés que les han hablado, cantado, sobado con masajes y ésos crecen mejor, están más saludables. De acuerdo a estudios aquellos bebés que son huérfanos que no tienen este tipo de estimulación, no crecen tanto como los bebés que tienen amor y que los acarician".
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Evolucion de los miedos en los bebes
Las manifestaciones del miedo son distintas en cada niño, así como la intensidad del sentimiento y su naturaleza. Pero sí se puede establecer cierto patrón cronológico de los miedos infantiles, cómo evolucionan estos miedos a medida que el niño va creciendo.
Los miedos que siente el bebé y el niño son variados, y en un intento de sistematización, los psicólogos estadounidenses Thomas R. Kratochwill y Richard J. Morris establecen una tabla de los miedos infantiles considerados “normales”.
En su obra “Treating children’s fears and phobias: a behavioral approach” (“El tratamiento de los miedos y las fobias de los niños: un enfoque conductual”) observamos la siguiente evolución de los miedos infantiles.
Niños de 3 años: máscaras, oscuridad, animales, separación de los padres.
Niños de 4 años: separación de los padres, animales, oscuridad y ruidos.
Niños de 5 años: animales, separación de los padres, oscuridad, gente “mala”, lesiones corporales.
6 años: seres sobrenaturales, lesiones corporales, truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres.
7-8 años: seres sobrenaturales, oscuridad, temores basados en sucesos emitidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales.
9-12 años: exámenes, rendimiento académico, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte y, en pocos casos, a la oscuridad.
Es decir, que mientras los miedos son naturales y universales, suelen ser pasajeros y cambiany evolucionan en la misma persona, pudiéndose superar.
Como padres debemos procurar la prevención y superación de los miedos, así como el comportamiento prudente ante situaciones peligrosas.
Y aunque los miedos infantiles forman parte de un proceso de crecimiento, también pueden resultar señales de alerta, por lo que no hay que minimizarlos y, antes nuevas manifestaciones, pensar si se derivan de nuevas circunstancias en la vida de los pequeños.
En definitiva, a pesar de que el miedo es un sentimiento natural y tiene un punto de conexión con la naturaleza de la humanidad y con la necesidad de preservar la vida, no es agradable para nadie, y los padres podemos y debemos mitigar esos miedos de nuestros hijos conforme evolucionan.
Los miedos que siente el bebé y el niño son variados, y en un intento de sistematización, los psicólogos estadounidenses Thomas R. Kratochwill y Richard J. Morris establecen una tabla de los miedos infantiles considerados “normales”.
En su obra “Treating children’s fears and phobias: a behavioral approach” (“El tratamiento de los miedos y las fobias de los niños: un enfoque conductual”) observamos la siguiente evolución de los miedos infantiles.
Niños de 3 años: máscaras, oscuridad, animales, separación de los padres.
Niños de 4 años: separación de los padres, animales, oscuridad y ruidos.
Niños de 5 años: animales, separación de los padres, oscuridad, gente “mala”, lesiones corporales.
6 años: seres sobrenaturales, lesiones corporales, truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres.
7-8 años: seres sobrenaturales, oscuridad, temores basados en sucesos emitidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales.
9-12 años: exámenes, rendimiento académico, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte y, en pocos casos, a la oscuridad.
Es decir, que mientras los miedos son naturales y universales, suelen ser pasajeros y cambiany evolucionan en la misma persona, pudiéndose superar.
Como padres debemos procurar la prevención y superación de los miedos, así como el comportamiento prudente ante situaciones peligrosas.
Y aunque los miedos infantiles forman parte de un proceso de crecimiento, también pueden resultar señales de alerta, por lo que no hay que minimizarlos y, antes nuevas manifestaciones, pensar si se derivan de nuevas circunstancias en la vida de los pequeños.
En definitiva, a pesar de que el miedo es un sentimiento natural y tiene un punto de conexión con la naturaleza de la humanidad y con la necesidad de preservar la vida, no es agradable para nadie, y los padres podemos y debemos mitigar esos miedos de nuestros hijos conforme evolucionan.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Los cuidados en los primeros días del bebe
El bebé acaba de nacer y está ávido por descubrir el mundo que le rodea. Lo primero que le llama la atención es su propio cuerpo, y las personas que le rodean, su madre, su padre, hermanos.
Sonidos distintos, movimientos con todo su cuerpo, meterse el puño en la boca. Apretar tu mano cuando coge la suya. Incluso cuando llora, todo lo que hace el bebé está pensando por la naturaleza para ir desarrollando sus sentidos. El juego es una forma de explorarse a si mismo y al entorno.
Para el bebé los primeros días el contacto con la madre, el escuchar su voz le relaja y tranquiliza. Los bebés duermen mucho los primeros meses pero cuando están despiertos no paran de ejercitar todos sus sentidos. Jugar con el bebé es una fuente de aprendizaje. Tus sonidos, tono de voz, tu tacto están trasmitiendo información al bebe.
Existen juguetes pensados para los bebés de pocos meses, con colores alegres y agradables al tacto para que el bebé pueda cogerlos. Con cualquier objeto que se mueva , brille, oscile cerca de sus ojitos captarás su atención. Una manta bebé con diferentes texturas en los tejidos, colores y formas es ideal para estimular sus sentidos.
Cuando el bebé está nervioso, irritado o llorando usar un juguete, u objeto que emite sonidos puede distraerle. Su atención se fijará en otra cosa y quizás se vaya calmando.El oído en el bebé está mas desarrollado que sus vista que se irá desarrollando mejor durante los próximos meses. Por eso notarás que mueve su cabecita ante los sonidos.Otra forma de jugar con tu bebé, es darle masajes suaves mientras le hablas, y repites su nombre. Puedes hacerle cosquillas suave en sus piernecitas, sus pies, sus bracitos. Tu bebése sentirá encantado de escuchar tu voz y sentir tus caricias.
Sonidos distintos, movimientos con todo su cuerpo, meterse el puño en la boca. Apretar tu mano cuando coge la suya. Incluso cuando llora, todo lo que hace el bebé está pensando por la naturaleza para ir desarrollando sus sentidos. El juego es una forma de explorarse a si mismo y al entorno.
Para el bebé los primeros días el contacto con la madre, el escuchar su voz le relaja y tranquiliza. Los bebés duermen mucho los primeros meses pero cuando están despiertos no paran de ejercitar todos sus sentidos. Jugar con el bebé es una fuente de aprendizaje. Tus sonidos, tono de voz, tu tacto están trasmitiendo información al bebe.
Existen juguetes pensados para los bebés de pocos meses, con colores alegres y agradables al tacto para que el bebé pueda cogerlos. Con cualquier objeto que se mueva , brille, oscile cerca de sus ojitos captarás su atención. Una manta bebé con diferentes texturas en los tejidos, colores y formas es ideal para estimular sus sentidos.
Cuando el bebé está nervioso, irritado o llorando usar un juguete, u objeto que emite sonidos puede distraerle. Su atención se fijará en otra cosa y quizás se vaya calmando.El oído en el bebé está mas desarrollado que sus vista que se irá desarrollando mejor durante los próximos meses. Por eso notarás que mueve su cabecita ante los sonidos.Otra forma de jugar con tu bebé, es darle masajes suaves mientras le hablas, y repites su nombre. Puedes hacerle cosquillas suave en sus piernecitas, sus pies, sus bracitos. Tu bebése sentirá encantado de escuchar tu voz y sentir tus caricias.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Tabla de alimentacion del bebe
Si el niño está o no bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, para comunicarse, pensar analíticamente, socializarse efectivamente y adaptarse a nuevos ambientes y personas.
La alimentación es la base necesaria para un buen desarrollo físico, psiquico y social de los niños.
Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida.
Una buena nutrición y una buena salud están directamente conectadas a través del tiempo de vida, pero la conexión es aún más vital durante la infancia. Es en este periodo que los niños podrán adquirir buenos habitos durante la comida en lo que se refiere a la variedad, al sabor, etc.
Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo.
Para todas las madres es una gran preocupación la alimentación de sus hijos. Mantener una nutrición adecuada y con las vitaminas necesarias, es imprescindible para que crezcan fuertes y sanos.
Si tu hijo presenta dificultades para comer, es muy delgado y tiene poco apetito, es muy importante ofrecerle comidas con mayor densidad energética, es decir, calorías y proteínas, para ayudarlo a prevenir la pérdida de peso.
¿Cómo aumentar calorías y proteínas? Incorporar una cantidad extra de aceite, crema de leche, manteca ó margarina, a preparaciones calientes como purés, sopas, pastas, arroz, papas, polenta, batatas, guisos. Incorporar crema chantilly (crema de leche batida con azúcar), a postres de leche, frutas en almíbar, ensaladas de frutas. Agregar dulces como mermeladas, en yogures ó cereales con leche. Utilizar dulces compactos en trozos (Ej. Dulce de batata con queso, galletitas con dulce de membrillo en rebanadas, pan con queso y dulce) Evitar alimentos que produzcan aumento de la saciedad como ser: caldos y sopas, bebidas con gas, infusiones tipo té, café, mate, verduras crudas en ensaladas, cáscaras de frutas. Los alimentos fritos, aportan más calorías que los hervidos ó asados. Preparar licuados ó batidos de leche con helados ó crema de leche y/ó frutas. Incorporar quesos tipo crema, mantecoso ó fresco, en preparaciones como soufflé, budines, omellettes, rellenos de pastas, canelones, lasañas, ravioles, tartas, empanadas, pizzas, calzones. Agregar huevos en preparaciones como purés, budines, revueltos, salsas. Y luego cocinar bien. Agregar huevo duro picado a carnes, pastas, pizzas, sándwiches. Agregar leche en polvo entera a la leche fluida y a los licuados (1 cucharada sopera por cada taza de leche) Incorporar carne vacuna, pollo, pescado ó vísceras (bien cocidas), en rellenos de budines, salsas, guisos, sopas, tartas, empanadas. Preparar sopas y guisos con legumbres (porotos, garbanzos, lentejas).
Algunas pautas a tener en cuenta si tu hijo tiene falta de apetito: No encender el televisor durante el almuerzo y la cena, de ésta forma vas a prevenir que se distraiga y prestará un poquito más de atención a la comida. Podrás ver algún programa entretenido junto a él una vez finalizada la comida, y así de a poco lograrás que vaya incorporando el hábito, si aún no lo tiene, de comer cuando mamá lo indica. No permitir que consuma alimentos fuera de los horarios de las comidas principales, es decir, preferentemente intentar que no ingiera algún alimento, a modo de “picoteo” media hora antes del almuerzo ó de la cena. No llevar la panera a la mesa, al menos hasta el momento en que los platos de toda la familia estén servidos. No darle bebidas gaseosas antes y durante las comidas, ya que disminuye el apetito, produciendo sensación de saciedad. Si tu hijo no quiso almorzar, y a la media hora te pide un yogurt ó un postrecito, intenta jugar con él para pasar el rato, y explicarle que esperarán hasta la hora de la merienda, para tomar la leche. Así llegará a la noche con más apetito, y al día siguiente seguramente no dejará pasar la hora del almuerzo.
Si tu hijo tiene 6 meses ó más, y ya ha comenzado con su ablactación ó incorporación de alimentos que difieren de la leche, es muy importante que recuerdes que hasta los 2 años es un lactante, y su alimentación de base será la leche - materna ó leche de vaca modificada adaptada a cada edad -. Por lo tanto, desde los 6 meses hasta los 2 años, la alimentación formará parte de uno de los procesos más importantes de aprendizaje y juego a la vez.
Comenzará a conocer texturas y sabores. Y es fundamental que éste proceso se viva con afecto, en familia, y con mucha paciencia.
A partir de los 2 años, en cambio, el niño ya debe haber adquirido el hábito de comer en familia, su porción servida por sus papás, y aquí es donde podrás implementar distintas estrategias en caso de observar falta de apetito ó delgadez.
La alimentación es la base necesaria para un buen desarrollo físico, psiquico y social de los niños.
Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida.
Una buena nutrición y una buena salud están directamente conectadas a través del tiempo de vida, pero la conexión es aún más vital durante la infancia. Es en este periodo que los niños podrán adquirir buenos habitos durante la comida en lo que se refiere a la variedad, al sabor, etc.
Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo.
Para todas las madres es una gran preocupación la alimentación de sus hijos. Mantener una nutrición adecuada y con las vitaminas necesarias, es imprescindible para que crezcan fuertes y sanos.
Si tu hijo presenta dificultades para comer, es muy delgado y tiene poco apetito, es muy importante ofrecerle comidas con mayor densidad energética, es decir, calorías y proteínas, para ayudarlo a prevenir la pérdida de peso.
¿Cómo aumentar calorías y proteínas? Incorporar una cantidad extra de aceite, crema de leche, manteca ó margarina, a preparaciones calientes como purés, sopas, pastas, arroz, papas, polenta, batatas, guisos. Incorporar crema chantilly (crema de leche batida con azúcar), a postres de leche, frutas en almíbar, ensaladas de frutas. Agregar dulces como mermeladas, en yogures ó cereales con leche. Utilizar dulces compactos en trozos (Ej. Dulce de batata con queso, galletitas con dulce de membrillo en rebanadas, pan con queso y dulce) Evitar alimentos que produzcan aumento de la saciedad como ser: caldos y sopas, bebidas con gas, infusiones tipo té, café, mate, verduras crudas en ensaladas, cáscaras de frutas. Los alimentos fritos, aportan más calorías que los hervidos ó asados. Preparar licuados ó batidos de leche con helados ó crema de leche y/ó frutas. Incorporar quesos tipo crema, mantecoso ó fresco, en preparaciones como soufflé, budines, omellettes, rellenos de pastas, canelones, lasañas, ravioles, tartas, empanadas, pizzas, calzones. Agregar huevos en preparaciones como purés, budines, revueltos, salsas. Y luego cocinar bien. Agregar huevo duro picado a carnes, pastas, pizzas, sándwiches. Agregar leche en polvo entera a la leche fluida y a los licuados (1 cucharada sopera por cada taza de leche) Incorporar carne vacuna, pollo, pescado ó vísceras (bien cocidas), en rellenos de budines, salsas, guisos, sopas, tartas, empanadas. Preparar sopas y guisos con legumbres (porotos, garbanzos, lentejas).
Algunas pautas a tener en cuenta si tu hijo tiene falta de apetito: No encender el televisor durante el almuerzo y la cena, de ésta forma vas a prevenir que se distraiga y prestará un poquito más de atención a la comida. Podrás ver algún programa entretenido junto a él una vez finalizada la comida, y así de a poco lograrás que vaya incorporando el hábito, si aún no lo tiene, de comer cuando mamá lo indica. No permitir que consuma alimentos fuera de los horarios de las comidas principales, es decir, preferentemente intentar que no ingiera algún alimento, a modo de “picoteo” media hora antes del almuerzo ó de la cena. No llevar la panera a la mesa, al menos hasta el momento en que los platos de toda la familia estén servidos. No darle bebidas gaseosas antes y durante las comidas, ya que disminuye el apetito, produciendo sensación de saciedad. Si tu hijo no quiso almorzar, y a la media hora te pide un yogurt ó un postrecito, intenta jugar con él para pasar el rato, y explicarle que esperarán hasta la hora de la merienda, para tomar la leche. Así llegará a la noche con más apetito, y al día siguiente seguramente no dejará pasar la hora del almuerzo.
Si tu hijo tiene 6 meses ó más, y ya ha comenzado con su ablactación ó incorporación de alimentos que difieren de la leche, es muy importante que recuerdes que hasta los 2 años es un lactante, y su alimentación de base será la leche - materna ó leche de vaca modificada adaptada a cada edad -. Por lo tanto, desde los 6 meses hasta los 2 años, la alimentación formará parte de uno de los procesos más importantes de aprendizaje y juego a la vez.
Comenzará a conocer texturas y sabores. Y es fundamental que éste proceso se viva con afecto, en familia, y con mucha paciencia.
A partir de los 2 años, en cambio, el niño ya debe haber adquirido el hábito de comer en familia, su porción servida por sus papás, y aquí es donde podrás implementar distintas estrategias en caso de observar falta de apetito ó delgadez.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Cómo Resolver Problemas de Sueño de los Bebés
Los bebés son malos dormidores y los padres agotados por todas partes están deseando probar cualquier cosa que pudiera proporcionarles una buena noche. Si te encuentras a ti mismo andando de un lado para otro a altas horas de la madrugada tratando de convencer a tu bebé de que las noches son para dormir aquí tienes algunos consejos para resolver los problemas de sueño de tu bebé.
Si estás preocupado porque piensas que tu bebé no duerme con normalidad, empieza con una visita al pediatra. Aunque normalmente no hay nada malo, en ocasiones, un bebé que no duerme puede estar sufriendo una infección u otra dolencia que le impide descansar bien.
Considera la edad de tu bebé. Normalmente las pautas de sueño están en un constante estado de cambio, de modo que lo que a los tres meses es considerado típico se convierte en algo muy diferente a los nueve meses. Aquí tienes algunas guías basadas en la edad:
Durante los dos primeros meses, tu bebé dormirá probablemente unas dieciséis horas diarias pero la mayor parte de ese sueño ocurrirá en tandas de dos horas. A los tres meses dormirá unas catorce horas diarias y puede ser capaz de dormir hasta cuatro horas seguidas. No es infrecuente que tengan mezclado el día y la noche así que éste es un momento muy bueno para enseñarle que la noche es para dormir. Durante las horas diurnas juega de forma activa con tu bebé, amntén brillante su entorno y no intentes mantener la tranquilidad. A medida que se acerca la tarde, baja la intensidad de la luz y ve creando un ambiente más tranquilo. Cuando le alimentes a medianoche, trata de no hablar demasiado con tu bebé, simplemente encárgate de sus necesidades de forma silenciosa y luego vuelve a colocarlo en su cunita.
De los tres a los seis meses, saca ventaja de la habilidad de tu bebé para dormir por periodos de tiempo más largos. Establece una rutina de tiempo para las siestas y tiempo de cuna. Trata de acostarle cuando empiece a estar soñoliento pero no completamente dormido. Esto te ayudará a enseñarle a dormirse por sí mismo; cuanto antes aprenda esta valiosa habilidad, antes podrás disfrutar de noches de sueño ininterrumpido. Los bebés de seis meses son capaces de dormir toda la noche de un tirón pero, dependiendo de los hábitos que hayan adquirido antes de esa edad, podrían decidir no hacerlo.
Desde los seis a los nueve meses muchos bebés, incluso aquellos que fueron enseñados a dormir por la noche, comienzan a despertarse una o más veces durante la noche. El crecimiento de los dientes puede hacer sentir molestos a los bebés de esta edad y es también la edad a la que muchos bebés experimentan ansiedad por la separación. Si tu bebé se despierta durante la noche y sus llantos son insistentes, ve con él y cálmalo pero resístete a la tentación de quedarte con él hasta que se duerma. Si de una forma regular te quedas con él hasta que se duerma, perderá su capacidad para quedarse dormido por sí mismo ¿Recuerdas aquellos primeros meses sin dormir?
Desde los nueve a los doce meses tu bebé debería ser capaz de dormir bien otra vez pero cuando se despierta puede ser que se siente o incluso se suba a la valla de su cuna y quiera jugar. La mayor parte de los padres se dan cuenta de que si, simplemente, ignoran sus peticiones nocturnas de juego, él pronto se acostumbrará a volver a dormirse. También debería estar ya acostumbrado a una rutina de siesta dos veces al día, lo que le ayudará a regular su sueño.
En algún momento desde el primer cumpleaños de tu bebé y el momento en el que alcance los dieciocho meses estará preparado para tener una única larga siesta por la tarde en lugar de las dos siestas que mantenía hasta entonces. La transición puede ser un poco peliaguda ya que estará acostumbrado a dormir por la mañana así que es de esperar un niño malhumorado al final de la mañana durante la primera semana después de la transición. Si ves que tu bebé no duerme bien por la noche, incrementa en lugar de disminuir su tiempo de siesta. Muchos padres asumen, de forma incorrecta, que si sus niños no duermen bien por la noche se debe a que duermen demasiado durante el día. La mayor parte de las veces lo contrario es lo correcto. Los bebés demasiado cansados tienen muchos problemas para caer dormidos y quedarse dormidos, así que asegúrate de que tu niño tenga una buena siestecita.
Después de los dieciocho meses, muchos niños rehusarán acostarse, no porque no tengan sueño sino porque tratan de ejercer cierto control sobre sus vidas. Esto es perfectamente natural y hay maneras para meter a tu niño en la cama sin discutir. Dado que no puedes ceder y dejar a tu hijo que se quede viendo la tele hasta tarde, ofrécele cierto control dándole opciones acerca de las rutinas de acostarse. Pregúntale siprefiere cepillarse los dientes antes o después de ponerse el pijama. Déjale elegir el cuento de por la noche. Dale cualquier oportunidad de hacer algunas elecciones por sí mismo y será mucho menos probable que quiera discutir contigo sobre el hecho de irse a dormir.
Para los niños de todas las edades es importante proporcionar un entorno que pueda llevar a un buen sueño. Viste a tu niño con ropa ligera y mantén la habitación ligeramente fresca. Los padres, a menudo, ponen demasiada ropa a los niños lo que hace no sólo que los niños estén incómodos sino que incrementa los riesgos de muerte súbita del lactante.A los bebés prematuros, a menudo les cuesta más dormirse que los niños que nacieron a término. Permíteles de uno a dos meses más que a los niños de su grupo de edad.
Si estás preocupado porque piensas que tu bebé no duerme con normalidad, empieza con una visita al pediatra. Aunque normalmente no hay nada malo, en ocasiones, un bebé que no duerme puede estar sufriendo una infección u otra dolencia que le impide descansar bien.
Considera la edad de tu bebé. Normalmente las pautas de sueño están en un constante estado de cambio, de modo que lo que a los tres meses es considerado típico se convierte en algo muy diferente a los nueve meses. Aquí tienes algunas guías basadas en la edad:
Durante los dos primeros meses, tu bebé dormirá probablemente unas dieciséis horas diarias pero la mayor parte de ese sueño ocurrirá en tandas de dos horas. A los tres meses dormirá unas catorce horas diarias y puede ser capaz de dormir hasta cuatro horas seguidas. No es infrecuente que tengan mezclado el día y la noche así que éste es un momento muy bueno para enseñarle que la noche es para dormir. Durante las horas diurnas juega de forma activa con tu bebé, amntén brillante su entorno y no intentes mantener la tranquilidad. A medida que se acerca la tarde, baja la intensidad de la luz y ve creando un ambiente más tranquilo. Cuando le alimentes a medianoche, trata de no hablar demasiado con tu bebé, simplemente encárgate de sus necesidades de forma silenciosa y luego vuelve a colocarlo en su cunita.
De los tres a los seis meses, saca ventaja de la habilidad de tu bebé para dormir por periodos de tiempo más largos. Establece una rutina de tiempo para las siestas y tiempo de cuna. Trata de acostarle cuando empiece a estar soñoliento pero no completamente dormido. Esto te ayudará a enseñarle a dormirse por sí mismo; cuanto antes aprenda esta valiosa habilidad, antes podrás disfrutar de noches de sueño ininterrumpido. Los bebés de seis meses son capaces de dormir toda la noche de un tirón pero, dependiendo de los hábitos que hayan adquirido antes de esa edad, podrían decidir no hacerlo.
Desde los seis a los nueve meses muchos bebés, incluso aquellos que fueron enseñados a dormir por la noche, comienzan a despertarse una o más veces durante la noche. El crecimiento de los dientes puede hacer sentir molestos a los bebés de esta edad y es también la edad a la que muchos bebés experimentan ansiedad por la separación. Si tu bebé se despierta durante la noche y sus llantos son insistentes, ve con él y cálmalo pero resístete a la tentación de quedarte con él hasta que se duerma. Si de una forma regular te quedas con él hasta que se duerma, perderá su capacidad para quedarse dormido por sí mismo ¿Recuerdas aquellos primeros meses sin dormir?
Desde los nueve a los doce meses tu bebé debería ser capaz de dormir bien otra vez pero cuando se despierta puede ser que se siente o incluso se suba a la valla de su cuna y quiera jugar. La mayor parte de los padres se dan cuenta de que si, simplemente, ignoran sus peticiones nocturnas de juego, él pronto se acostumbrará a volver a dormirse. También debería estar ya acostumbrado a una rutina de siesta dos veces al día, lo que le ayudará a regular su sueño.
En algún momento desde el primer cumpleaños de tu bebé y el momento en el que alcance los dieciocho meses estará preparado para tener una única larga siesta por la tarde en lugar de las dos siestas que mantenía hasta entonces. La transición puede ser un poco peliaguda ya que estará acostumbrado a dormir por la mañana así que es de esperar un niño malhumorado al final de la mañana durante la primera semana después de la transición. Si ves que tu bebé no duerme bien por la noche, incrementa en lugar de disminuir su tiempo de siesta. Muchos padres asumen, de forma incorrecta, que si sus niños no duermen bien por la noche se debe a que duermen demasiado durante el día. La mayor parte de las veces lo contrario es lo correcto. Los bebés demasiado cansados tienen muchos problemas para caer dormidos y quedarse dormidos, así que asegúrate de que tu niño tenga una buena siestecita.
Después de los dieciocho meses, muchos niños rehusarán acostarse, no porque no tengan sueño sino porque tratan de ejercer cierto control sobre sus vidas. Esto es perfectamente natural y hay maneras para meter a tu niño en la cama sin discutir. Dado que no puedes ceder y dejar a tu hijo que se quede viendo la tele hasta tarde, ofrécele cierto control dándole opciones acerca de las rutinas de acostarse. Pregúntale siprefiere cepillarse los dientes antes o después de ponerse el pijama. Déjale elegir el cuento de por la noche. Dale cualquier oportunidad de hacer algunas elecciones por sí mismo y será mucho menos probable que quiera discutir contigo sobre el hecho de irse a dormir.
Para los niños de todas las edades es importante proporcionar un entorno que pueda llevar a un buen sueño. Viste a tu niño con ropa ligera y mantén la habitación ligeramente fresca. Los padres, a menudo, ponen demasiada ropa a los niños lo que hace no sólo que los niños estén incómodos sino que incrementa los riesgos de muerte súbita del lactante.A los bebés prematuros, a menudo les cuesta más dormirse que los niños que nacieron a término. Permíteles de uno a dos meses más que a los niños de su grupo de edad.
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